
Eres completamente intangible.


Observar esa fotografía era como asomarse a un utópico mundo o a nuestro incierto pasado. Al contemplarla no podías dejar de contener el aliento, sobrecogida ante lo que te ofrecía. En ningún momento te detenías a pensar en lo que realmente era: un trozo de papel ajado y amarillento; porque para una persona que no lograra captar su verdadera esencia no significaría más que eso.
Año 2996

Estoy cansada de las reseñas que hacía antes, tan trabajosas y extensas, así que ahora pasaré a hacer otro tipo de ellas. Vamos, lo que realmente es una reseña para mí y en lo que no perderé tanto el tiempo. Porque a lo largo del curso estaré muy ocupada entre los estudios, leer, dibujar y escribir... Si aún por encima tengo que dedicarle mucho tiempo al blog reseñando todos los libros que leo (que ya tengo muchos acumulados) voy a tener que necesitar el giratiempo de Hermione Granger.
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Las leyendas que circulan por todo el imperio acerca de un hombre conocido como Kvothe el Sin Sangre o Kvothe el Rojoparecen estremecedoras y, a veces, hasta increíbles. Muchos dudan de que realmente haya existido, creen que no es más que un mito. Actualmente no hay ni rastro de él, ninguna prueba que verifique o niegue su existencia.
Sin embargo, sigue vivo bajo el nombre de Kote, regentando la posada Roca de Guía con su acompañante, el joven Bast. Una noche el posadero llega arrastrando el cuerpo de Devan Lochees, el ilustre Cronista, el cual ha sufrido el ataque de varios escrales. Al día siguiente Cronista destapa la verdadera identidad de Kote y exige que le deje escribir su historia, la verdadera historia de Kvothe. El posadero acepta, pero con la advertencia de que le llevará relatarla tres días, con todo lo que tiene que contar y con los detalles precisos.
El Nombre del Viento contiene el primer día narrando la historia de Kvothe, por lo que se deduce que quedan dos tomos más para completar la historia.
Al comprarlo creí que era un libro de fantasía, pero ahora que ya lo leí no estoy tan segura de ello. No es el tipo de historia que espero al abrir un libro de fantasía, si no que versa sobre temas profundos, mezclados con aventura, amor, misterio... No comprendo cómo pueden compararlo con Tolkien, no porque sea mejor ni peor que él, sino por el tipo de libros.
Me ha gustado leer las aventuras y desventuras de este joven gallardo que recuerda a otros tiempos. No sé por qué lo comparo con Cyrano de Bergerac o con Alatriste, creedme que no lo sé, pero me vienen a la cabeza ambos personajes al pensar en este libro.
Lo recomiendo para aquellos que queráis encontraros entre las páginas de un libro con un género diferente, inusual y una historia totalmente nueva. Merece la pena leer la prosa de este autor; es completamente exquisita.
Saludos a tod@s l@s almas errantes!
Perdonadme por la poca atención que tengo puesta últimamente en el blog, estos días el señor Internet me funciona intermitentemente. Prometo pasarme pronto por vuestros blogs y recuperar lo perdido^^
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Eran días de guerra en los que el aire se respiraba en igual cantidad que la pólvora. El estridente sonido de las bombas perforaba el aire, seguido del reventar de tejados y chillidos desesperados. No existía un hogar ni el sinónimo que este conllevaba: la seguridad. El cielo había sido desteñido con el color de los corazones culpables de tanto mal, ahora era gris oscuro. Algunas personas hablaban del apocalipsis, otras menos optimistas recordaban que lo mejor era el suicidio. Madres se debatían entre lo mejor para sus vástagos: la muerte o la visión de tanta maldad y corrupción sobre el resto de sus vidas. Estaban de acuerdo en que aquello no era un existencia feliz, ni siquiera estaban seguros de que fuera realmente una existencia.
Pronto la humanidad entera dejaría de existir. Ganaría el enemigo. Sólo en el mundo, sin nadie con el que descargar su fuerza y poder. Empezaría a provocar guerras entre los suyos con la menor excusa que le atravesara la mente, ávidos de masacre. Entonces seguiría así hasta que ya no quedaran seres humanos sobre la tierra.
Nadie sabía cómo habían empezado, o quizás no querían recordarlo. Sólo tenían la certeza de que las personas que morían diariamente no tenían la culpa, y que los siguientes iban a ser ellos.
